El regreso olímpico de Lindsey Vonn termina en una caída
El regreso de Lindsey Vonn al esquí competitivo en los Juegos Olímpicos de Invierno terminó de forma brutal después de que se cayera durante la prueba de super-G. La estadounidense de 40 años, que volvió del retiro tras un reemplazo de rodilla de titanio, perdió el control a mitad de recorrido y se deslizó hasta chocar contra las redes de seguridad.

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Vonn se mostró visiblemente afectada cuando logró ponerse de pie y, aunque pudo bajar esquiando por sus propios medios, la decepción era evidente. El personal médico la evaluó al final del recorrido, pero todavía no hay una actualización oficial sobre si sufrió alguna lesión.
La caída marca un desenlace desgarrador para su regreso de cuento de hadas. Vonn se retiró en 2019 por problemas crónicos de rodilla, pero después de someterse a una cirugía de reemplazo parcial de rodilla, decidió intentarlo una vez más. Había entrenado duro en la preparación para los Juegos y se sentía optimista sobre sus posibilidades.
«Sabía los riesgos»
Antes del evento, Vonn admitió que sabía los riesgos, pero dijo que quería demostrarse a sí misma que aún podía competir al más alto nivel. El super-G siempre iba a ser una prueba, y desafortunadamente no le salió a su favor.
Hay una ola enorme de apoyo en internet para Lindsey, con muchas personas queriendo demostrar que piensan en ella y elogiando su valentía. Aún está por verse si esto representa el final de su carrera, pero por ahora se está enfocando en su recuperación.







